Photo: Reporteros Sin Fronteras

Soy María Fernanda de Luna Ferral, periodista y directora del portal en línea El Quinto Poder de Veracruz, y la hija de María Elena Ferral, una periodista premiada.

Soy de Papantla, Veracruz, una ciudad que ha sido nombrada uno de los Pueblos Mágicos. Tenemos un hermoso mural dedicado a la cultura totonaca creado por el muralista Teodoro Cano, en el centro de nuestra ciudad, y una iglesia en lo alto de una colina, frente a la plaza de los danzantes voladores, en donde está colocado el palo volador en donde se lleva a cabo el ritual. Papantla es el centro de la cultura totonaca, y estamos muy orgullosos de nuestra gente totonaca. La cultura sigue siendo evidente, pero como muchas culturas indígenas, está en riesgo de extinguirse porque los jóvenes no quieren usar el idioma, quieren estar más integrados con los nuevos medios.

El 30 de marzo, mi madre, María Elena Ferral, fue asesinada. Era una persona fuerte, absolutamente apasionada por su trabajo como periodista, una ganadora de premios estatales y nacionales, que reconocían su gran labor como periodista. He entendido por muchos años que un día tendría que enfrentar lo que ahora estoy
enfrentando. Ella había estado bajo amenaza por 14 años. Durante gran parte de ese tiempo ella tuvo protección, al menos de algún tipo, pero desafortunadamente después del 2017 se le retiró la protección. Si hubiera continuado, probablemente ella estaría viva hoy. Nuestros guardias de seguridad han sido personas en quienes
confiamos, actualmente mi seguridad no está bien respaldada por razones que aun no me explicó, no ha sido reforzada como debería, incluso justo ahora tengo el personal de seguridad durmiendo en mi cochera, ya que no hay suficiente apoyo para que tengan un departamento adecuado, entre otras cosas que se necesitan para garantizar mi seguridad.

Mi madre tuvo seguridad durante años, por lo cual no es nuevo para mí el tener escoltas. He aprendido a vivir con personal de seguridad, aparte de que son de mi entera confianza y les debo mi vida. Esta forma de vida no es tan extraña para mí como podría serlo para otras personas. Agradezco la protección.

El día que mi madre murió, solicité protección tanto de SEGOB como de la CNDH y a la CEEAIV, la recibí de inmediato, comenzando el día siguiente. Esta protección es por 60 días y he solicitado una extensión. No estoy en Papantla ahora y, de hecho, desde el atentado contra mi vida, se me ha prohibido regresar durante seis meses, a menos que haga arreglos especiales por adelantado.

El 24 de mayo a las 11 de la mañana, estaba viajando con mis guardaespaldas. La primera señal de peligro que noté fue cuando el conductor dijo que alguien nos seguía. El guardia en el asiento trasero me cubrió con su cuerpo. Cuando alguien en el otro auto comenzó a disparar, devolvió el fuego. Pudimos escapar de ese auto.

Solo me faltan dos meses para terminar mis estudios en la Universidad Veracruzana en Poza Rica para convertirme en abogada. Estoy tratando de hacer todo a la vez para poder terminar a tiempo.

… y de alguna manera, sobrevivir al peligro. Por ejemplo, en el municipio de Gutiérrez Zamora, había cuatro candidatos a la presidencia. Tres fueron asesinados, al igual que mi madre, antes de la elección. En cuanto a quien está disparando en nuestra área, todo esto se trata de controlar el territorio. Estamos ubicados en la única salida al mar, en Tecolutla. Mi madre escribió un importante artículo acerca de esto. Y sí, es un problema sistémico, no se trata de un criminal o de un grupo de criminales u otro. Siempre hay más delincuentes y grupos criminales que toman su lugar.

Mi madre y yo siempre hemos visto el rol del periodismo como un punto clave en esta situación. Si no hay investigaciones periodísticas y nadie denuncia lo que sucede, las fuerzas oscuras podrán tomar el mando por completo y sin ninguna forma de control. Se molestan porque decimos lo que están haciendo, y debemos continuar.

Veracruz es uno de los lugares más peligrosos en el país para hacer periodismo, y se encuentra en un país que es de los más peligrosos para hacer periodismo. ¡Así que quiero pedir la ayuda de todas las personas para evitar que seamos olvidados y, de hecho, para mantenerme con vida!

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